Depresión: Qué es y cómo se trata

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Depresión: Qué es y cómo se trata

| 1 febrero, 2018 | Noticias, Tratamientos

Aprovechando el Día Europeo de la Depresión, que se celebra el 5 de Octubre, queremos contribuir a difundir qué se considera “Depresión” y cuáles son las formas de tratarla, ya que sólo con una información adecuada podremos identificarla y valorar qué medidas podemos adoptar y cuándo pedir ayuda profesional.

La Depresión siempre se ha situado en el “top five” de las causas de enfermedad a nivel europeo y mundial, habiendo alcanzado ya la primera posición de esta lista. Es, por tanto, un problema de salud de primera magnitud.

La Depresión es de los trastornos más incapacitantes, ya que interfiere de forma global e intensa en la vida de las personas. Ámbitos tan dispares como el trabajo o los estudios, la familia, el ocio, o las relaciones sociales, se ven seriamente afectados por ella. Y todo con un denominador común: la autoestima sufre. Además, afecta a las personas del entorno más cercano, ya que la relación de la persona con Depresión con ellas se deteriora, cuando justamente estas relaciones son las más necesarias para la recuperación del bienestar del paciente.

¿A quién afecta la Depresión?

Contrariamente a lo que se pueda pensar, la Depresión afecta a todas las edades, incluidos los niños, a todos los estratos sociales (incluidos los que más recursos poseen), y a todos los países (no sólo a los menos desarrollados).

El límite entre sentirnos tristes por acontecimientos que nos suceden en la vida cotidiana, y desarrollar unos síntomas que nos afecten e interfieran en esa misma vida cotidiana, no siempre es grande. No hay una distancia tan amplia como para que el riesgo de padecer Depresión no nos afecte a todos. De ahí la importancia de una intervención lo más temprana posible.

¿Cómo sé si tengo una Depresión?

La depresión en general se conoce como un estado emocional asociado al hecho de sentirnos tristes, melancólicos, infelices o abatidos. Pero si hablamos en sentido clínico, la Depresión se identifica como un Trastorno del Estado de Ánimo, y específicamente dentro de los Trastornos Depresivos del DSM-V (un Manual muy extendido en Psicopatología), que cursa con sentimientos de tristeza, apatía, cansancio, ira o frustración, que ocasionan dificultades en el funcionamiento de la vida diaria durante un período de semanas, o que puede volverse crónica si no se realiza una intervención adecuada.

La Depresión en sí no es un trastorno hermético, ya que puede presentarse en otros cuadros psicopatológicos, como el Trastorno Bipolar, los Trastornos de la Personalidad o Trastornos de la Ansiedad, entre otros.

También es importante conocer que la Depresión puede causar otras enfermedades médicas o psicológicas si persisten los síntomas, pues habitualmente es un trastorno incapacitante que condiciona los hábitos de la persona que la padece, provocando posibles trastornos relacionados con su organismo, generando desórdenes en la salud y el bienestar, y llegando incluso a que la persona pierda el interés por cuidar de sí misma.

¿Por qué se produce una Depresión?

  • Factores externos: Hay muchos que pueden desencadenar una Depresión: un suceso estresante no esperado, un evento negativo como puede ser la pérdida de un ser querido o de un trabajo, padecer una enfermedad médica grave, o estar bajo periodos de estrés durante un tiempo considerable, así como llevar una vida desorganizada en horarios sin respetar el descanso pueden provocar la aparición de la sintomatología depresiva.
  • Factores internos: Se trata de factores propios de cada uno, que pueden predisponer a sufrir una depresión, como la sensibilidad emocional, tener una personalidad perfeccionista y exigente, factores genéticos, o biológicos como alteraciones en la química o en las estructuras cerebrales.
  • Drogas y adicciones: El consumo de fármacos, alcohol, drogas tóxicas y las conductas dependientes (uso excesivo de la tecnología, adicciones…), pueden ocasionar también el deterioro anímico.

¿Qué riesgos tiene la Depresión?

Además del deterioro de las relaciones personales ya descrito, una de las conductas más preocupantes de quienes padecen la Depresión son los pensamientos suicidas y las conductas con intención de causarse daño a sí mismas, que generan un severo problema de salud pública: lesiones, bajas laborales, internamientos, etc.

¿Cómo se trata la Depresión?

Afortunadamente, se dispone de Tratamientos eficaces para la Depresión.

Si bien es cierto que es posible afrontar por nuestros propios medios un periodo de tristeza provocado por un factor concreto e identificable, buscando apoyo de amigos o familiares, haciendo actividades que nos agradan, o modificando ese factor (cuando es factible), si nos vemos inmersos en una Depresión, esto ya no es suficiente y necesitamos ayuda profesional.

En función de la gravedad de la Depresión, de la edad de la persona que la padece, del grado de afectación y deterioro, y de las estrategias de afrontamiento que tenga o haya puesto en práctica esa persona, resultará adecuado y eficaz un tratamiento u otro, o bien una combinación de ellos.

Los más utilizados son:

  • Terapia Cognitivo-Conductual, que incluye técnicas que nos ayudan a gestionar tanto nuestros pensamientos como nuestras rutinas cotidianas. Dirigida a recuperar el apoyo social perdido, el disfrute de las actividades que hacemos, y el nivel de funcionamiento anterior.
  • Terapia Sistémica y centrada en las soluciones, que determina qué medidas ha intentado ya la persona afectada, y redirige sus esfuerzos hacia soluciones eficaces.
  • Fármacos antidepresivos, que regulan los niveles de neurotransmisores, estabilizan al paciente, y aumentan la sensación de bienestar. Siempre necesaria la supervisión médica.

¿Qué demandan los pacientes a los Psicólogos?

Las demandas más habituales son las que tienen que ver con la recuperación del nivel previo de funcionamiento, y con el aprendizaje de estrategias para superar el problema.

El restablecimiento del nivel anterior, tanto de funcionamiento a nivel cotidiano como de rendimiento laboral o en los estudios, es una de las consecuencias de la Depresión que más preocupa a quien la padece.

Otra demanda tiene que ver con aprender estrategias eficaces que solucionen el problema a largo plazo. Y es que la Depresión reduce en gran medida la confianza en las propias capacidades para superar el problema, debido a la baja autoestima. Dichas capacidades suelen permanecer intactas, pero la percepción que se tiene no se corresponde con esa realidad.

Además, los pacientes buscan la recuperación de una relación (de pareja, de amistad, etc.) o de una dinámica familiar deterioradas, o bien la reducción del continuo estrés que experimentan las personas excesivamente autoexigentes (como comentábamos más arriba), o la necesidad de experimentar una sensación de bienestar y felicidad que alivie su sufrimiento.

 Conclusiones

  • La Depresión, siendo un problema incapacitante y que afecta a muchos ámbitos de la vida de las personas, dispone de Tratamientos eficaces, tanto psicoterapéuticos como farmacológicos.
  • Cuando se prolonga la tristeza e interfiere en nuestra actividad principal, cuando la falta de ganas afecta a muchas cosas de las que antes se disfrutaba, cuando la irritabilidad deteriora la relación con nuestros seres queridos, o cuando el aislamiento aumenta cada día, es momento de buscar ayuda profesional.
  • Una intervención temprana evita mucho sufrimiento, y reduce las posibilidades de que el problema se enquiste y se cronifique.

Todos nos merecemos ser felices, así que… ¿por qué esperar?

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